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. La Actividad del Avaluador:

La actividad del avaluador: idoneidad ética y profesional

Cuando se busca obtener un dictamen de valor, es importante la consideración del profesional al que se acudirá para esta tarea. Bien se trate de la valoración como un dictamen pericial o como fundamento para la toma de decisiones fuera del escenario judicial, la tarea está en elegir un profesional integral, con conocimientos técnicos especializados, certificación por el organismo encargado y cumplimiento de los requisitos normativos.

Nota

Con la entrada en vigor de la Ley 1673 la actividad de los avaluadores en Colombia cobró una mayor relevancia pues al regularse la actividad se han impuesto mayores requisitos para ejercer e igualmente se han precisado restricciones en la materia. Recordemos que con la normativa actual se presenta una profesionalización de los valuadores, pues para efectos del registro dentro de una de sus modalidades, está la necesidad de la certificación en un programa académico reconocido por el Ministerio de Educación para desempeñarse en alguna de las 13 categorías que el decreto 556 ha dispuesto para la inscripción en el registro de avaluadores. Véase también: ¿Quién puede firmar una valoración? La regulación de la actividad de los avaluadores: Registro y certificación.

Sabiendo que la certificación de inscripción que se obtiene por parte las Entidades Reconocidas de Autorregulación se da para cada una de las categorías antes mencionadas, se debe tener en cuenta que un valuador tendrá que certificarse en cada una de las categorías en las cuales quiera desempeñarse. Esto cobra especial importancia puesto que al momento de solicitar un dictamen de valor se requerirá primero determinar el asunto sobre el cual recaerá la valoración y, posteriormente, ubicar el profesional avalado para dicha especialidad. Tomemos como ejemplo las categorías 12 y 13 del RAA, en este caso la categoría doce corresponde a intangibles y la trece a intangibles especiales: para el efecto de una valoración de una marca no se podrá acudir a profesionales que aunque tengan conocimiento de intangibles, tan solo se encuentren registrados en la categoría trece, puesto que para este caso se requerirá de un profesional que se certifique en la categoría doce que es aquella en cuyo alcance se encuentra la valoración de marcas.

Ahora, aunado al aspecto profesional, es importante hacer mención a la idoneidad ética que debe caracterizar esta actividad, teniendo presente que la Ley 1673 mencionada adopta un código de ética por el cual se regirán los profesionales en este oficio y se indican deberes de conducta para el buen ejercicio de la actividad.

Se encuentra entonces que, conforme con la Ley, al avaluador se le imponen unos deberes generales para con sus clientes entre los que se destacan el deber de cuidado y custodia de los bienes, valores, información y documentación que se le encomienden o a los que tenga acceso en el ejercicio de su actividad. De igual forma se debe resaltar que se impone la obligación de dedicar toda su aptitud atendiendo con diligencia los asuntos de su cliente a la vez que se requiere reserva y secreto respecto de él y los trabajos realizados.

Sumado a estos deberes, la Ley dispone de igual forma un régimen de inhabilidades e incompatibilidades al cual los profesionales deben ajustarse, encontrando que deberán abstenerse de actuar simultáneamente, sin consentimiento de las partes, como representante o asesor de dos o más clientes que desarrollen las mismas actividades. De igual forma, no podrán asesorar directa o indirectamente a quien fuera su contraparte cuando hubiese actuado en determinado asunto en ejercicio de su actividad.

Evidente resulta  la importancia de verificar la idoneidad tanto profesional como ética del avaluador, tanto para asuntos judiciales como para escenarios meramente corporativos: es igualmente importante el soporte de quien realiza este trabajo en un escenario comercial como la valoración de una marca para su transferencia, como es indispensable cuando se rinde un dictamen pericial (como auxiliar de la justicia o como dictamen de parte) con destino a un proceso judicial, en el cual puede ser tachado el perito u objetado el dictamen.

En la búsqueda de satisfacer esta necesidad, Ingenio Asesores cuenta con un equipo de trabajo especializado e interdisciplinario con profesionales altamente calificados, certificados y con altos estándares de ética en el desempeño laboral. Para mayor información escríbanos a contacto@ingenioasesores.co.